domingo, 25 de marzo de 2018

Cenote Samulá y Keken


Tengo un problema con los sitios turísticos. Voy a tratar de explicarlo:

Ave y yo llegamos, en el auto que rentamos, al Cenote Samulá, que está como a hora y media de Mérida. En la entrada había un pequeño puesto donde había una chica que se llama Jazmín:

- ¡Hola! ¿Vienen al Cenote?
- Sí. ¿Se puede nadar aquí?
- Sí. Acá está la taquilla, yo los llevo.

"¡Qué chica tan amable!", pensamos. Cinco segundos después nos dimos cuenta que era una chica que vende su servicio como guía de turistas por una propina. "Guía de turistas" es un decir, porque lo que hace es llevarte de un lado a otro y decirte cosas como "en esa piedra se ve una cabeza de elefante y allá un chaneque". Mi conflicto viene de lo siguiente: yo no tengo problema en tomar un tour, pero no me gusta que me obliguen a tomarlo. Tampoco tengo problema en dar propinas o apoyar la economía local, pero que me avisen desde el principio.

En fin. Todos esos pensamientos se borraron de mi cabeza cuando entramos al cenote. Una cueva enorme bajo tierra. Si alguna vez han visitado un cenote, sabrán a lo que me refiero. Si nunca lo han hecho, voy a tratar de explicarlo en un solo párrafo:

Nuestros antepasados pensaban que los cenotes eran una entrada a otro mundo, y con razón: es impresionante ver el mundo desde abajo. Las raíces de los árboles, las estalactitas, los murciélagos volando sobre tu cabeza. Peces de colores nadando contigo mientras la luz del sol entra por un agujero. Agua dulce que está en constante movimiento y filtración. Un lugar tan enorme que te roba el aliento. Es eso. Pocas experiencias hay como nadar en este lugar. Es hermoso.

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Aprovechando que Jazmín estaba con nosotros, le preguntamos sobre el lugar: nos contó que todos los cenotes pertenecen a la comunidad maya donde se encuentran, pero siempre causan conflicto. A veces una familia quiere administrarlos, otras veces otra. Hay muertos y peleas. Entonces el gobierno entra, les quita el cenote y lo administra, dejándoles solo un porcentaje de las ganancias.

- Qué tontería -le digo a Jazmín
- Sí, pero por lo menos nos dejan un porcentaje que se va para mejorar a la comunidad.

Jazmín es joven y quiere estudiar. Nos quiere contar historias inventadas para impresionar turistas, pero mejor le preguntamos sobre las cosas que come y lo que hace. Si un día van a este cenote, búsquenla.


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El cenote Samulá está a pocos metros de otro cenote que se llama Keken. Me gusta mucho cómo pronuncian sus nombres locales, con un acento dulce y cantadito. Keken no se parece a su cenote hermano: mientras Samulá es una cueva llena de estalactitas y raíces de árboles, Keken es una cueva enorme en la que entra mucha luz natural.


En ambos lugares lo recomendable es llevar un traje de baño y una toalla. Y listo: tus cosas las dejas aventadas en alguna piedra y te metes a nadar. Los guías te dicen que ellos cuidan tus pertenencias, pero es innecesario porque... todos se meten a nadar. No es como si fuera un balneario en donde hay mucha gente en la orilla comiendo Sabritones: no señor, todos se meten al agua.

Es irresistible.

Si no sabes nadar, te quedas en una orillita. Si eres más aventado, te vas a la parte profunda y te echas un clavado al fondo. Si solo quieres echar la flojera, rentas un chaleco salvavidas por 20 pesos y te agarras de una cuerda. Los cenotes son generosos y tienen lugar para todos: dan ganas de quedarse aquí por siempre.

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Para llegar a estos dos cenotes hay que irse por la carretera libre que va a Valladolid. Uno puede pensar que la carretera libre es un camino feo de terracería, pero es casi igual a la carretera de cuota, con la ventaja de que pasa por diferentes poblados. Cuando te da hambre, te orillas con alguna persona que venda cosas, buscas dónde vendan una cerveza y comes por menos de 50 pesos. Todos aquí quieren platicar, te ponen buena cara y te preguntan de dónde vienes.

Realmente llegas a encariñarte con este Estado. Pero debo decir que al otro día fui al Gran Museo del Mundo Maya y se me hizo un hueco en la panza. Eso lo cuento en el siguiente post.

3 comentarios:

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