martes, 20 de marzo de 2018

Mérida



El cliché que hay de los yucatecos es muy feo: mexicanos que son muy bajitos, con la cabeza más grande de lo normal y que van por la vida diciendo “¡bomba!” a la menor provocación (con un acento como de Cucho, el de Don Gato). Siguiendo con ese cliché, uno pensaría que Mérida es una ciudad de techos de palma y en donde siempre se come cochinita pibil en la mañana, en la tarde y en la noche.

Pero ese cliché lo inventaron los abuelos. Lo que uno encuentra cuando llega a la capital de Yucatán, es una ciudad moderna con buena infraestructura y gente bondadosa. Fui de visita con el pretexto de visitar la Feria del Libro (Feria de la lectura, para ser más precisos) y no tengo más que buenas impresiones: que si tengo calor, me tomo una cervecita. Que si quiero pasear, me voy por el Paseo Montejo del lado de la sombrita. Que si quiere uno comer, hay mil platillos que no se conocen en el resto de la república: lomitos de Valladolid, huevos con chaya, tres mosqueteros, salbutes, ricos caballeros pobres, etc. Que si anda uno con ganas de fiesta, hay lugares con música cubana.

Es una maravilla.

En el índice de ciudades con la mejor calidad de vida, Mérida aparece en el primer lugar. No me extraña: lo único malo de esta ciudad es el calor, que en épocas feroces llega a subir a los 45 o 49 grados, pero tiene la ventaja de que el viento corre así que no sientes que se te derrite la cara. Un día vi el termómetro que marcaba 38 grados y de no ser porque me sudaba la ingle, no lo hubiera notado: por si las dudas me metí a echar una caguama a una cantina fea cuyo techo medía por lo menos 9 metros de alto. Esto hace que no se encierre el calor y con unos buenos ventiladores, hasta el más ebrio se siente a gusto. Pinches yucatecos, son bien listos.



Para mostrar lo bien organizados que están en esta ciudad voy a poner dos ejemplos.

Quise rentar un auto. La opción más común es escoger una agencia de las que están en el aeropuerto, ¿no? Pues no: aquí tienen una cosa que se llama Dryve y que consiste en varios particulares que se organizaron para rentar su auto a precios risibles (250 pesos el día, por ejemplo). ¿Que eso existe en otras ciudades? Sí, pero la diferencia es que acá no te piden tarjeta de crédito ni nada ¿Cómo aseguran que no te vas a ir con el auto? Bien simple: cuando te dan la llave te dicen “la mejor garantía es la confianza". Listo. No necesitan más, ¿no es maravilloso?

El otro ejemplo es este: la manera de dar las direcciones aquí es diferente del resto del país. Las calles van numeradas: de dos en dos para allá y de la misma manera para acá. Si quieres saber dónde está algo, te dicen “62 x 49. 215”. Listo: con eso saben que hay que ir a una calle, avanzar varias cuadras, dar vuelta, buscar del lado derecho y ahí está lo que buscas. Un código que todos entienden y que para el resto de los mexicanos resulta tan incomprensible como si te dieran las indicaciones en arameo.

Yo mejor ponía el Google Maps porque no daba una con ese código. Me sentía como lelo. Pero ya contaré más de este bonito lugar :)


2 comentarios:

  1. Memo, ahora tengo curiosidad. Has visitado Puebla? Lo que dices me suena a como estan numeradas las calles aqui.
    De 2 en 2 y dividen en norte, sur, poniente, oriente.
    Algo asi es en Merida?

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    Respuestas
    1. He visitado Puebla, y el sistema es muy parecido. Pero acá nunca oí un "oriente y poniente". Nomás te dicen así: "56 x 33. 287". Listo. Está bien raro :P

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