miércoles, 4 de abril de 2018

Chichen Itzá


Más de un millón 493 mil turistas llegan cada año a Chichen Itzá, convirtiéndola en la segunda zona arqueológica más visitada del país (detrás de Teotihuacán). ¿Qué es lo primero que ven las personas que visitan este lugar?

Filas.

Para entrar hay una fila enorme, de turistas nacionales y extranjeros que se hacen bolas con los precios. Hay un precio para locales, un precio para visitantes extranjeros, otro para nacionales. Descuento para maestros, alumnos, tercera edad. Hay tres taquilleros que tienen que explicar todo, una y otra vez, a los que quieren entrar:

- Oiga, pero yo soy mexicano, si quiere le doy mi dirección y la receta de los tacos al pastor
- Sí, pero el requisito es que me presente una identificación oficial
- No tengo
- Paga completo
- ¡Pero soy mexicano!
- Sí, pero el requisito es que me presente una identificación oficial

Así, al infinito.

***

Adentro, entre cada edificio de la zona, hay decenas de vendedores con sarapes, figurines de barro, silbatos, playeras, cobijas (¿quién se llevaría una cobija con tanto calor?), idolitos, cuarzos, sombreros y trajes de baño. Todos te gritan "pásele, lleve, lleve" en todos los idiomas posibles. Los extranjeros ven esos puestos con incredulidad y algunos compran recuerditos.


Desde hace mucho tiempo ya no se puede subir a las construcciones. Me dijo Ave que cuando ella era niña todavía le tocó treparse (aunque en las vacaciones pasadas un turista extranjero se subió al Castillo y se lo llevó la policía). Hoy la gente se contenta tomándose selfies.

El calor es sofocante. La mejor manera de visitar Chichen Itzá es llevando unas botellas de agua, un buen sombrero y correr donde haya sombra de árboles, porque si pasas más de 15 segundos en el sol, te achicharras como zombie. El lugar es precioso y está bien señalizado. Hay algunas tiendas para comprar víveres, paletas de limón y agua a precio de oro.



También hay muchas iguanas que son como ardillas chilangas, es decir, que ya lo le temen a los visitantes. También abundan los guías de turistas (que te abordan desde la carretera) para explicarte, según el que te toque, que la maya era una civilización que estaba emparentada con la Atlántida, que los mayas eran tan inteligentes que podían predecir temblores y que te dan clases de matemáticas antiguas en donde puedes conocer el mínimo común múltiplo por medio de rayas y bolitas. Cada quien da su propia explicación.

Yo creo que la mejor manera de disfrutar la zona arqueológica es perderte por ahí, leer las cédulas que puso el Instituto de Antropología y sentarte en una banquita para admirar tantos edificios tan bonitos. Son hermosos. Lugares que solo ves en libros de historia y en los billetes. El Chac-mol, el observatorio, el juego de pelota. No necesitas más que abrir los ojos y embobarte con tantas cosas.


Otro tip para disfrutar la zona es no visitar todo de un solo golpe, sino hasta donde te canses. Hay quien quiere visitar todos los edificios como hormiguita y ni alcanzan a ver nada bien y acaban con los pies con ampollas. Hay quien dirá:

- Oye, pero ya estabas allá, ni modo de no visitar todo, es un desperdicio.

Pues sí, pero si no visitas todo, ya tienes pretexto para regresar. Esos edificios han estado 1400 años ahí, qué más da que te tardes unos años más en visitar algo que es taaaaaan bonito :)


1 comentario:

  1. en mayo voy para alla. gracias por las recomendaciones!!!

    saludos memo!!

    lucy

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