lunes, 28 de mayo de 2018

La Guía Roji


Tengo en mis manos una vieja Guía Roji. Supongo que todos conocen una: un gran libro con los planos de la ciudad o de las carreteras, de color rojo, cuya portada tiene el dibujo de un librito con carita que lleva del brazo a un usuario que tiene los ojos vendados. Durante muchos años la Guía Roji era la única manera en la que sabíamos cómo eran las calles de la ciudad.

Hoy, que está declarada en quiebra, vapuleada por aplicaciones como Google Maps o Waze, me gustaría recordar algunas cosas.

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En mi casa teníamos muchos libros cuando yo era chico, pero recuerdo especialmente dos: un reglamento de tránsito en formato cómic y una Guía Roji. Mi mamá se ponía a lavar trastes y yo hojeaba una y otra vez los planos de la ciudad. Sabía saltar rápidamente de un mapa al otro o buscar calles en específico. Recuerdo que mi hermana y yo inventábamos juegos con esta guía, como jugar "Basta" con los nombres de las calles.

Me la aprendí completa. Cuando estaba chamaco era imposible salir a visitar toda la ciudad, pero yo me la sabía de memoria, con ejes y colonias. A veces, hoy que soy un señor ñeñeñé, mis amigos me preguntan cómo me sé toda la ciudad y es, precisamente, porque en el cerebro la veo como un mapa de esta Guía.

Sobra decir que cuando salió Google Maps, quedé fascinado.

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Yo pensé que el nombre de "Guía Roji" se debía a que era color rojo. Ideas de niño. Luego me enteré que se debe a que el fundador se llama Joaquín Rojí (acentuándose en la "i"). Esto lo supe porque trabajé muchos años en el museo Universum como encargado de la sala donde hay una gran foto de la Ciudad de México:


Esta gran foto la donó la empresa Guía Roji. Un día decidí ir a buscar al dueño de la Guía, para ver si nos donaba otra más nueva. Sus oficinas están en la colonia San Miguel Chapultepec. No recuerdo muy bien cómo fue ese encuentro, pero seguramente fue así:

- Hola, quiero conocer al dueño de la empresa
- ¿Eh?
- Vengo del Museo Universum
- ¿EHHH?
- Quiero ver si me regala otra foto aérea
- ¿EHHHHHHHH?

Ahí conocí a Agustín Palacios Roji. Un hombre muy amable y bonachón. Él me contó que su papá fue el primer Roji que llegó a México, que nació en Bélgica y que se fue a España. De ahí, pasó como refugiado a nuestro país y que mucho tiempo fue sastre. Un día se le ocurrió hacer la Guia Roji, como una ayuda a la gente que recorría la ciudad.

Don Agustín aceptó la invitación de ir al museo y vio la foto aérea. Era un experto, iba de un lado a otro enseñándome cosas. Me explicó que la Guía se hacía cada año con muchas personas que recorrían la ciudad a pie, verificando el nombre de las calles y su sentido. Ojalá tuviera una foto con él :(

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Después de que Don Agustín fue al museo, quedamos en que me iba a donar una actualización, pero me pidió que lo esperara un poco. En esos años (calculo que debió ser como en 1997), ya estaban migrando a Internet. Primero ayudados con el periódico Reforma, luego con América Online y después con su sitio particular.

Cuando lo lanzaron, entré a ver cómo era, pero me decepcioné un poco. El sitio usaba un plug-in raro y para pasar de un mapa a otro tenías que moverte con flechitas.


Ahora me doy cuenta que el diseño de la página era un desastre. Pero no es que fuera malo per se, sino que las limitaciones de la época eran muchas. Si bien Guía Roji se ayudaba con fotografías tomadas por aviones y ayudados con satélites de Inegi, no había manera de ganarle al todopoderoso Google y sus planos tan exactos.

Lástima :(


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La primera Guía Roji no era un mapa, de hecho. Era una guía de calles con horarios de tranvías y camiones. Las ediciones posteriores ya eran mapas, y esto fue porque Joaquín Roji caminó las 3000 calles que habían en la década de los 20.

Lamento mucho que la Guia Roji se declare en bancarrota. Los planos que hicieron de las carreteras de México eran infaltables en la cajuela de mi papá. Conocí ciudades, imaginé destinos y viajé por cada una de las colonias que describía, en mi imaginación. Hoy no tengo que abrir un libro para saber a dónde tengo que ir: solo abro mi Google Maps, le pongo la dirección y listo.

Pero no puedo más que agradecer lo que hizo la Guía Roji por mí. Cada vez que alguien me pregunta cómo ir de un lado a otro, en mi mente se dibuja un mapa que se actualiza cada vez que recorro la ciudad a pie.

Puede parecer cursi, pero la Guía Roji es la razón por la que ame tanto esta ciudad. No exagero :)

6 comentarios:

  1. Guillermo casi me haces chillar... Es muy bueno, y se siente feo al saber que algo que es/fue importante para ti se se pierde en la nostalgia... Saludos

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  2. Uno de mis tíos, taxista, me enseñó a usar la Guía Roji de la ciudad y la guía de carreteras, eran como sus biblias. Después perfeccioné la técnica de navegación cuando mi hermano, vendedor en ese entonces, me llevaba de copiloto en su carro. La guía era una maravilla, de verdad.

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  3. Excelente, caray. Sencillamente Excelente!!!!

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