jueves, 10 de mayo de 2018

Nos corrieron a patadas



Yo, que hablaba maravillas de vivir en el Centro Histórico hace un año. Yo, que amaba a la gente extraña que se cruzaba conmigo cuando salía a trabajar y que tenía todo al alcance de la mano. Yo, me tengo que retractar. Ni modo.

El viacrucis de vivir en el Centro comenzó hace algunos meses, cuando nos dimos cuenta que nuestro vecino ponía reguetón los fines de semana en un loop infinito. Traté de razonar con él, pero era imposible. Si bien, un vecino molesto es cosa de todos los días, me afectaba mucho más porque nuestras paredes retumbaban al ritmo de "Tú me partiste el corazóoon".

Ave y yo vivíamos con audífonos y tapones para los oídos :(

Luego, una noche tranquila, comenzaron las obras de electricidad en la calle. Máquinas excavadoras durante tres meses, todas las noches. Se fue el agua, nos quedamos sin luz.

"Esto suele pasar", decíamos Ave y yo.

Un día sacamos a Cuco a pasear y frente a nosotros venían corriendo unos rateros, perseguidos por la policía. Aventaron tremendo pistolón frente a nosotros. Luego, el tipo que vivía en la esquina le dio un piquete con un picahielos a su esposa, que vendía tacos. El perro de los vecinos mordió a Cuco. Abrió una casa de empeños abajo de la casa y nos deleitaron con música de Ricky Martin a todo volumen desde las 8 de la mañana.

Un buen día, Ave y yo decidimos que le estábamos jugando mucho al vergas, viviendo allí.

Resultó que un amigo estaba rentando su depa. Mucho más caro de lo que nos costaba vivir en el Centro, pero en la Colonia del Valle. Muy fresa, pero muy tranquila. Muy cara, pero silenciosa. Voy a tener que trabajar más, pero Cuco ya levanta su colita y no se esconde debajo del escritorio porque le da miedo salir.

Qué feo que te corran a patadas, casi literalmente hablando.

1 comentario:

  1. Nunca habrá como sus exvecinos uruguayos!!! Abrazo

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