jueves, 27 de septiembre de 2018

Desempleo/ Nuevo empleo


Hace poco más de un mes, estaba en Milenio cuando me avisaron que ya me iban a correr. Los rumores habían circulado semanas atrás: venía un recorte masivo, aunque nunca pensamos qué tan masivo iba a ser.

En menos de seis horas ya estaba de patitas en la calle con mi finiquito firmado. Al final, fueron más de 200 empleados que salimos por, digamos, un ajuste en el presupuesto de la empresa. Fue como Thanos: unos se quedaron, otros no, casi al azar. Ni modo. Quiero mucho a Milenio, porque fue mi casa mucho tiempo, no soy malagradecido.

Eso fue un martes. El siguiente lunes ya estaba en mi nuevo empleo: ahora soy productor de radio.

¿Cómo pasó eso? No sé, pero estoy muy agradecido. Producir radio es una actividad casi ingrata: nadie se fija en el trabajo del productor a menos que algo salga mal. Durante una semana el buen Miyagi me mostró las cosas que pueden fallar al producir un programa al aire: que se te vaya el tiempo de comerciales, que no llegue un invitado, que la información que sale al aire no sea correcta. Básicamente me encargo de que lo que se oiga al aire se escuche bien y con ritmo: que si hay un hueco, lo relleno con noticias, que si hay algo importante, conseguir el audio. Todo lo que oyen, lo controla el productor.

La otra cosa importante es que hay que hablar con todos: desde la académica de la UNAM hasta el gobernador de algún estado. Tener a la mano el teléfono de todos para que te acepten la llamada. Los miércoles dobleteo: me apoyo en el excelente equipo técnico de MVS para poder encargarme de la producción al mismo tiempo que estoy de locutor. Es una locura.

Regreso todos los días a casa con el cerebro frito, pero súper feliz. Qué vida la mía : P

3 comentarios:

  1. Es genial saber lo que haces, además de que siempre es con calidad. Felicidades 😀😀😀😊😊😊

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  2. Hola Memo, hace poco leía tu entrada de cuando renunciaste a la UNAM, básicamente lo hice para agarrar valor porque estaba pasando por una situación muy difícil en mi trabajo y pues nomás no me animaba a renunciar. Hoy es mi último día y tengo una mezcla de preocupación, tristeza, felicidad y ganas de hacer nuevas cosas. Con esto que hoy escribes me doy cuenta que nada es para siempre y que en la vida debemos de ir ligeros, sin aferrarnos a nada, porque solo así se es feliz.

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  3. Hace algunos años me tocó ser productora de los noticieros en una pequeña estación de radio, y sí, mientras dura el programa estás super estresado, pero también es muy gratificante cuando a pesar de las fallas técnicas logras sacar adelante el noticiero; después fui reportera de la misma estación y era agradable que al presentarme con los funcionarios ya me conocían de tanto que les marcaba para invitarlos a la estación.

    Quien imaginaría que en mis años de adolescencia te leía en mis revistas, y con el paso de los años terminé trabajando más o menos en las mismas cosas que mi ídolo.

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