domingo, 13 de enero de 2019

Echar la mano



Hace como tres semanas mi hermana Coral me dijo que si no la ayudaba a juntar ropa para llevar a los niños de la calle. Le dije que sí. Mi hermana y su amiga Adriana son muy dadas a hacer ese tipo de cosas y le avisé a algunos conocidas y conocidos que me mandaron bolsas de cosas que les sobraban en el clóset. Quiero agradecer a todos ellos.

Yo de esas cosas no sé nada, pero puedo cargar y ayudar, así que mi hermana me dijo que tenía que tomar un curso online para poder ser voluntario.

- ¿Curso? Sáaaaquese qué
- Está interesante
- ¿Es de mucho tiempo?
- No, está cortito

Fue una de las mejores decisiones que he hecho en los últimos meses.

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El curso lo dio un tipo de nombre Leopoldo, que lleva 20 años trabajando con niños en situación de calle, en penales, coladeras, etc. Nos explicaba las diferentes situaciones que nos podíamos encontrar:

- Niños o personas muy pobres, que viven en la calle o donde se pueda
- Personas pobres y con vicios, que viven generalmente abajo de los puentes
- Personas que viven en albergues o refugios, pero que salen a ganar algo de dinero a la calle.

Cada uno de ellos tiene necesidades diferentes y hay que acercarse de distinta manera con ellos. Unos son más violentos que otros, unos son más manejables. El curso también incluía algunas señales para ponernos de acuerdo si se presentaba una situación de peligro (dice Polo que a veces te asaltan ellos mismos, así que hay una palabra clave para replegarse y caminar juntos a un sitio seguro).

En fin: puras cosas útiles.

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Total que el sábado pasado ya habíamos juntado mucha ropa, cobijas, latas de comida, juguetes, pañales, zapatos viejos, tenis, y mil cosas. Una amiga de mi hermana hizo el contacto con una chica, de nombre Mary, que ya salió de la calle y que ahora vende mandarinas arriba de un puente. Mary conoce a todos los chicos que viven en la calle alrededor del metro Taxqueña. Digamos que ella avisó que nosotros íbamos a llegar a regalar cosas para que se pusieran listos y no nos hicieran nada.

Porque, todos te ven con suspicacia. No nos pasó nada malo, pero ahora entiendo que tiene que haber una persona que sea "la conexión".

Yo, como he dicho siempre, sirvo para dos cosas: para cargar y para platicar. Así que pusimos nuestro puesto de cosas abajo de un arbolito y llegaron los chicos, para que buscaran lo que necesitaban.

La mayoría de ellos van "bien puestos" con activo, así que apenas se les entiende lo que dicen. Son amables y penosos. Dicen cosas como:

- ¿Me puedo llevar este pantalón?
- ¿No tiene una chamarrita?
- ¿Tiene un pants? ¿Me puedo llevar este juguete?

Algunos preguntan que de qué iglesia íbamos (ja ja ja ya les iba a decir ¡YO CONFÍO EN LA CIENCIA, INSENSATO!) y otros preguntaban que porqué los ayudábamos, que porque nadie les echa la mano. Hay cosas feas: hay niños que llegan queriendo un abracito, hay otros que van drogados (los drogan para que no tengan hambre) y tipos que solo quieren platicar.

Hubo uno que me contaba que el día del sismo estaba abajo de unos cables de luz y que quedó todo quemado, hasta perdió dos dedos del pie, yo lo ví. Llevaba a su chica (a la que cariñosamente decía "mi amor") pero que estaba pasadísima de thinner. Se llevaron comida y su niña se llevó un perrito de peluche al que le puso "Peluchín".



Ahora bien. Yo tengo sentimientos encontrados con esto. Sé que es mejor ayudar a no hacer nada, pero también tengo mis propias ideas con los programas asistencialistas. Es decir: ¿De veras ayuda en algo? ¿No estamos fomentando a que se queden en la calle? ¿Está chido alivianarlos solo de vez en cuando?

Ahí fue cuando Leopoldo (el cuate que hizo el curso) me explicó que SÍ ayuda. Lo dijo en términos antropológicos del tejido social, de cómo se hace una red para que no bajen en su nivel y cómo es que ellos pueden mejorar a su manera (ya no viviendo en la calle, generando dinero vendiendo chácharas, etc). Okey, Polo, me convenciste.

Así que si ustedes tienen alguna de estas cosas, guárdenmelas:

- Tenis de hombre y mujer
- Pants
- Sudaderas (no chamarras de cuero, ni muy vistosas, algo neutral)
- Playeras
- Pañales
- Ropita y zapatos de bebés

Trataré de ir juntando lo que pueda para llevarlos de manera regular. Creo que entre todos, podemos echar la mano :)



3 comentarios:

  1. ¡Hola! Mi novio y yo tenemos 3 bolsas grandes llenas de ropa en muy buen estado y también zapatos, la verdad es que no sabemos a donde llevarlas, pero si tú me dices que te las guarde, lo hago. 😉

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  2. Memo, yo vi tu post de FB y le lleve unas cobijas y cereal a la amiga de tu hermana, que chingón que fuiste a la repartición. Ojalá lo sigan haciendo, siempre juntamos ropa para donación, abrazo @gsalaiz

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