lunes, 25 de febrero de 2019

Roma Fest


Luis Sopelana, Javier Sánchez y yo llegamos al Roma Fest para escuchar a Sonido Gallo Negro que tocó a las 6 de la tarde. Después de eso, las pantallas enlazaron directo a la premiación del Oscar. Decenas de personas se quedaron muy sentaditas en la explanada del Monumento a la Revolución, esperando a que Roma ganara alguna de las 10 nominaciones que tenía.

Le dije a Sopelana:

- Jamás pensé ver esto
- ¿Qué?
- Que estuviéramos viendo los premios en espacio público, todos bien tranquilitos

Si bien no es la primera vez que algún mexicano estaba nominado, algo hay especial con Roma. Lo vi pocos minutos después.

***



Creo que es Yalitza. Mientras esperábamos los premios principales, nos acomodamos en una cocina económica, a echar caguamas. Ahí había extranjeros y mexicanos que tuvieron la misma idea que nosotros. Pero cada vez que salía Yalitza o su mamá en la tele, todos nos quedábamos viendo fijamente la pantalla. Como me dijo mi amigo Jay, es la representación de los mexicanos en los premios de la Academia. Si bien Cuarón, Iñárritu o Del Toro (por poner un ejemplo) han estado ahí los últimos años, parece un poco increíble que una maestra rural de Oaxaca estuviera en las pantallas de todo el mundo.

Es así de simple: las meseras, el dueño de la cocinita, los niños que estaban alrededor y nosotros mismos, veíamos con admiración a Yalitza. Organizamos porras, gritamos y brincamos de gusto cuando Roma ganó su primera estatuilla. Echábamos porras al Borras. Muchos soltaban una risita "jijiji" cuando aparecía la actriz con su sonrisota en la pantalla. Una niña que estaba a metros de nosotros nos volteaba a ver cada vez que hacíamos barullo. Casi casi era de "¿está bien gritar de gusto?".

Sí, está bien gritar de gusto.

La sentimos cercana. No soy sociólogo para explicarlo. Pero Yalitza está más cercana a nosotros, que un Cuarón. Sería un desacierto de mi parte tratar de decir porqué, pero era evidente en la cara de las personas.

Al final, no ganó el premio a mejor actriz. Ni modo. Cuarón se enlazó a las pantallas en una videollamada, agradeciendo el apoyo a la producción de Roma y a todos los que estábamos en el Monumento.



Es el gusto de ver a otro mexicano armándola chingón en una película que, a mi parecer, es impecable. Regresamos a casa y solo pudimos decir "Estuvo de poca madre". Y así fue.

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