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Pequeños relatos de la pandemia (VI)

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1 Esta foto es de mis favoritas. La tomé un viernes más o menos a mediodía en Iztapalapa, una de las zonas más golpeadas por el Covid. Un policía iba diciendo "Sana distancia, sana distancia, párense en el lugar señalado en el piso". La gente obedecía muy bien. Otro día en la estación Balderas, me tocó ver un diálogo surrealista. Iba un tipo muy malencarado y otro se le puso muy cerca para abordar. El malencarado le dijo:
- ¡Susana Distancia hijo de tu pinche madre, qué no ves que Susana Distancia o te parto tu madre!
El otro ya no tuvo más remedio que hacerse para atrás. Los demás nomás nos reímos.



2 Por mucho tiempo las plazas comerciales estuvieron cerradas y algunas hasta estuvieron cercadas, para que la gente no se metiera a vandalizarlas. Era bien apocalíptico ver las tiendas por fuera sin gente, lugares que comúnmente están abarrotados. Me acuerdo que el día que avisaron que ya las iban a cerrar (en marzo) lo anunciamos en el radio y un radioescucha nos dijo:
- Ni es cierto…

Pequeños relatos de la pandemia (V)

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Para mi querida Liss
Muy a principio de la cuarentena, los primeros días, murió la mamá de una amiga en otro país, aunque ella vive en México. Comenzaban a cerrar los vuelos internacionales y supe que ella no podría viajar para despedirla. Lo comentamos entre varios amigos:
- Eso está muy cabrón - ¿Sería Covid? - No sé, pero ni modo de que vaya a verla
Justo al siguiente día, murió la hija de un amigo muy muy muy querido. Ni siquiera nos animamos a ir al velorio. Le mandé un mensaje y dos meses después pude hablar con él. Me disculpé por no haber estado y me dijo que así es esto del Covid.
Maldita enfermedad ingrata.
Poco a poco me he estado enterando de amigos y gente cercana que enferma. Unos murieron, no todos por Covid, pero sí porque la atención hospitalaria está mermada. Porque ir al hospital está muy rudo estos días, porque no hay abasto de medicinas suficientes o por... algo. El tío de un amigo de repente se fue de repente, así sin más.
Hace unas horas me enteré que el papá de una ami…

Pequeños relatos de la pandemia (IV)

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1Mucho me han preguntado que porqué no me quedé en casa. La razón es esta:
En la foto de arriba sale, en primer plano, el señor Zavala, que es el operador y que básicamente mueve toda la consola. A él se le tienen que dar instrucciones de qué meter o qué va en el programa. Ese es trabajo del productor, es decir yo. Sin las dos personas no se puede. Así que decidimos que si ya íbamos a ir nosotros dos (y Miyagi, que es productor de otro programa) ya nos daba lo mismo ir los tres.
Hicimos un compromiso, entre todos nosotros, de que nos cuidaríamos lo mejor posible. También aplicó a los ingenieros de sonido. Somos una pequeña comunidad de no más de 10 personas que nos cuidamos muchísimo, porque tenemos la responsabilidad unos con otros. Y eso es lo importante: somos tan pocos que sé perfectamente si a uno le duele la cabeza o el otro se ve muy cansado. Y nos echamos la mano, sin pensarlo.
Y otra cosa súper importante: aparte de que nos cuidamos de salud, platicamos mucho. Cómo nos sentimos,…

Pequeños relatos de la pandemia (III)

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1 Debo decir que los días de cuarentena ruda (que fueron como dos o tres semanas), ir por la calle era súper deprimente. No es lo mismo ir a pata, que tener auto e ir y venir con la ventanilla hasta arriba. Caminar sí estaba bien tétrico en algunas zonas.
Un día aparecieron estos letreros negros por toda la ciudad. Desde el gobierno criticaron duramente esta campaña porque decían que era exagerada. A mí la verdad sí me pegaba ir a mi casa y ver eso de "No salgas, no salgas", así que apresuraba el paso.
No me acuerdo quién me dijo:
- Oye, wey ¿No has notado que en la calle hay más freaks? - ¿De los vagos? - Seeeh, de los freaks
Y es que una cosa que seguramente muchos no supieron, es que algunas casas de apoyo y refugios cerraron durante varios días, así que echaron a la calle a toda la gente sin hogar. Pero no solo eso: también a los que ya están medio dañados por el chemo y el activo, y se ponen medio violentos. Esos que van arrastrando cosas y cuando te acercas te gritan grosería…

Pequeños relatos de la pandemia (II)

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1 Durante algunos fines de semana estuve llevando tortas a la gente en situación de calle en el Centro Histórico. La verdad es que no siento que sea nada extraordinario, todos hemos estado ayudando de diferente manera, pero por instrucciones de mi mamá (que me gritó por teléfono "¡hijo, ve a ayudarles!") me lancé con mi cargamento de comida.
Lo interesante de eso fue lo siguiente: al principio de la cuarentena la mayoría de ellos no entendía lo que estaba sucediendo. Para muchos, la gente desapareció de las calles sin mayor explicación. Platicando con ellos me decían:
- Oiga, está fea la enfermedad ¿verdad? - Sí, señor, cuídese - Lo bueno que ya va a pasar ¿verdad? - Ya mero. Oiga, si se siente mal, acérquese a una patrulla. - Acá todos nos sentimos mal siempre
Se juntaban en grupos: algunos alrededor del metro Bellas Artes y otros más, en el Caballito. Por la calle de 16 de Septiembre había otros más. Uno que otro me preguntaba si era cierto que había un virus y muchos más, me pedí…

Pequeños relatos de la pandemia (I)

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Aunque las primeras noticias que tuvimos del virus que causa Covid19 fueron en enero de 2020, fue hasta el 18 de marzo que mis compañeros en la estación de radio se fueron. Todos agarraron sus cosas, computadoras y teléfonos, solo nos quedamos los que tenemos programa (eventualmente los otros programas también se fueron). De un día para otro mi trabajo quedó vacío y solo hemos ido unas 20 personas en diferentes horarios: siempre los mismos, siempre las mismas caras.
Los primeros días del Home Office, respeté muy bien el lugar de mis compañeros. Conforme pasaron las semanas nos dimos cuenta que esto iba para largo, así que lo hemos pasado lo mejor posible: llevamos una cafetera, galletas, a veces me duermo en alguna oficina, si necesito una pluma agarro las que dejaron abandonadas, etc.
El día de hoy cumplo 100 días así. Cubriendo a la gente que no está, trabajando al doble y durmiendo mucho los fines de semana. Pero sobre todo, yendo y viniendo en una ciudad que por momentos quedó paral…

Viajeros

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Siempre me han causado admiración las personas que viajan de un lado a otro, de mochileros, sin tener un plan específico. Solo una vez lo hice (y fresita, yendo de acá para allá de la república). Estos días de fin de año estuve con mi amiga Carolina y con una punk que se llama Marina (que son las de la foto de arriba).

Carolina se fue de acá para allá por toda Sudamérica, en bicicleta. Hoy vive en Brasil, pero me platicó que iba ganando dinero como malabarista. Así llegó hasta Chile y de regreso. Según me contó un día iba pasando por la selva de la Amazonía y decidió quedarse a ayudar a las poblaciones de indígenas. Hoy está en una ONG que promueve el comercio justo para los productos de la región. Wow.

La otra chica, la punketa, se llama Marina. Hizo un documental que se trata de, agárrense, "el punk anarquista de las mujeres en Brasil durante la década de los 90", que suena muy raro pero ya que platicas con ella tiene todo el sentido. Hace ocho meses decidió llevar este d…