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Pequeños relatos de la pandemia VIII

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Cuando comenzó todo esto, en febrero, mi hermana llegó a la casa y me dijo: - Van a cerrar la escuela - ¡AHHH! - Es que no pueden arriesgar a los niños, se tienen que guardar en su casa - ¡AHHHHHH! - ¡Me voy a quedar sin dinero! - ¡AHHHHHHHHHHH! Pero todo resultó bien: efectivamente los niños tienen que quedarse en su casa, pero las mamás idearon la manera de que Coral les diera terapias en línea , por medio de Zoom, de Hangouts o de cualquier otra plataforma. Coral, por su parte, tuvo que adecuar sus contenidos, para mantener la atención de un niño con autismo o parálisis durante una hora (y que además le sirviera como terapia). ¿No les parece increíble la manera en la que esta pandemia nos aventó hacia adelante, con respecto a la tecnología? Ciertas estimaciones dicen que avanzamos 3 o 4 años en pocos meses. El otro día mi hermana me contaba que ya hasta hace animaciones que le pasa a sus alumnos ¿Mi hermana haciendo animaciones? ¡JA! ¡NI EN MIS SUEÑOS! **** Tengo una amiga que trab

La mañanera

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Voy a tratar de escribir esto lo menos político que se pueda, pero es una buena plática para compartir en mi blog. Un día de las semanas previas conversaba yo con una periodista a la que le toca cubrir la Mañanera del presidente . Es una persona que admiro mucho porque su trabajo es impecable: hace el reporte, busca la nota, graba audios. Es gente de prensa, periodista ruda y muy capaz. Lleva años cubriendo fuentes políticas.  - ¿Cómo es cubrir la Mañanera? -le dije - Mira: ahorita con el Covid hay dos opciones. Que quieras meterte al Salón , donde están todos los periodistas que ves en la tele, o que lo hagas desde la sala de prensa, que está a un ladito. Básicamente depende de querer hacer preguntas o no. - ¿Y a qué hora tienes que llegar para meterte al salón? - A las 3 y media de la mañana - ¿TRES Y MEDIA? - A veces antes Esta periodista me decía que con el Covid hay acceso limitado para los medios. Unos cuantos accesos para tele, otros para radio, otros para prensa y unos pocos

Pequeños relatos de la pandemia (VII): un apocalipsis raro

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Siempre pensé que cuando la humanidad estuviera como en las películas de Contagio (2011) o Guerra Mundial Z (2013), en donde un virus perrón infecta a medio planeta, se iba a vivir un ambiente desolador y de tristeza en todos lados. Que todos íbamos a estar muy deprimidos y de luto. Ahora sabemos que no es así. En vez de buscar gasolina, la gente puede formarse varias horas por cerveza (y comprarla carísima). En mi colonia nunca faltó la cheve, pero una lata se vendía hasta en 42 pesos . Vi en Facebook que en Monterrey los six de chelas llegaron a costar 500 pesos ¿En serio? Y todo para hacer fiestas clandestinas. En otras películas de enfermedades, como Epidemia (1995) nunca se ve que los protagonistas se pongan a cachondear en medio de la emergencia. En cambio, me acuerdo que la última semana de mayo iba yo en el metro, que estaba solitario y un par de chicos se aventaban tremendo faje ¡con tapabocas! Lo primero que pensé es que si estaban tan cerca el tapabocas era completamente

Pequeños relatos de la pandemia (VI)

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1 Esta foto es de mis favoritas. La tomé un viernes más o menos a mediodía en Iztapalapa , una de las zonas más golpeadas por el Covid. Un policía iba diciendo "Sana distancia, sana distancia, párense en el lugar señalado en el piso". La gente obedecía muy bien. Otro día en la estación Balderas, me tocó ver un diálogo surrealista. Iba un tipo muy malencarado y otro se le puso muy cerca para abordar. El malencarado le dijo: - ¡Susana Distancia hijo de tu pinche madre, qué no ves que Susana Distancia o te parto tu madre! El otro ya no tuvo más remedio que hacerse para atrás. Los demás nomás nos reímos. 2 Por mucho tiempo las plazas comerciales estuvieron cerradas y algunas hasta estuvieron cercadas, para que la gente no se metiera a vandalizarlas. Era bien apocalíptico ver las tiendas por fuera sin gente, lugares que comúnmente están abarrotados. Me acuerdo que el día que avisaron que ya las iban a cerrar (en marzo) lo anunciamos en el radio y un radioescucha nos dijo: - Ni es

Pequeños relatos de la pandemia (V)

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Para mi querida Liss Muy a principio de la cuarentena, los primeros días, murió la mamá de una amiga en otro país, aunque ella vive en México. Comenzaban a cerrar los vuelos internacionales y supe que ella no podría viajar para despedirla. Lo comentamos entre varios amigos: - Eso está muy cabrón - ¿Sería Covid? - No sé, pero ni modo de que vaya a verla Justo al siguiente día, murió la hija de un amigo muy muy muy querido. Ni siquiera nos animamos a ir al velorio. Le mandé un mensaje y dos meses después pude hablar con él. Me disculpé por no haber estado y me dijo que así es esto del Covid. Maldita enfermedad ingrata. Poco a poco me he estado enterando de amigos y gente cercana que enferma . Unos murieron, no todos por Covid, pero sí porque la atención hospitalaria está mermada. Porque ir al hospital está muy rudo estos días, porque no hay abasto de medicinas suficientes o por... algo. El tío de un amigo de repente se fue de repente, así sin más. Hace unas horas me enteré que el papá de

Pequeños relatos de la pandemia (IV)

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1 Mucho me han preguntado que porqué no me quedé en casa. La razón es esta: En la foto de arriba sale, en primer plano, el señor Zavala , que es el operador y que básicamente mueve toda la consola. A él se le tienen que dar instrucciones de qué meter o qué va en el programa. Ese es trabajo del productor, es decir yo. Sin las dos personas no se puede. Así que decidimos que si ya íbamos a ir nosotros dos (y Miyagi, que es productor de otro programa) ya nos daba lo mismo ir los tres. Hicimos un compromiso , entre todos nosotros, de que nos cuidaríamos lo mejor posible. También aplicó a los ingenieros de sonido. Somos una pequeña comunidad de no más de 10 personas que nos cuidamos muchísimo, porque tenemos la responsabilidad unos con otros. Y eso es lo importante: somos tan pocos que sé perfectamente si a uno le duele la cabeza o el otro se ve muy cansado. Y nos echamos la mano, sin pensarlo. Y otra cosa súper importante: aparte de que nos cuidamos de salud, platicamos mucho . Cómo nos

Pequeños relatos de la pandemia (III)

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1 Debo decir que los días de cuarentena ruda (que fueron como dos o tres semanas), ir por la calle era súper deprimente. No es lo mismo ir a pata, que tener auto e ir y venir con la ventanilla hasta arriba. Caminar sí estaba bien tétrico en algunas zonas. Un día aparecieron estos letreros negros por toda la ciudad . Desde el gobierno criticaron duramente esta campaña porque decían que era exagerada. A mí la verdad sí me pegaba ir a mi casa y ver eso de "No salgas, no salgas", así que apresuraba el paso. No me acuerdo quién me dijo: - Oye, wey ¿No has notado que en la calle hay más freaks ? - ¿De los vagos? - Seeeh, de los freaks Y es que una cosa que seguramente muchos no supieron, es que algunas casas de apoyo y refugios cerraron durante varios días, así que echaron a la calle a toda la gente sin hogar. Pero no solo eso: también a los que ya están medio dañados por el chemo y el activo, y se ponen medio violentos. Esos que van arrastrando cosas y cuando te acercas te grita