martes, 13 de agosto de 2019

Centro Urbano Presidente Alemán



Doña Estela es la señora que me vende pan. En realidad no sé cómo se llama, pero yo le veo cara de Estela ¡ja ja ja!. Ella tiene su panadería en la planta baja del Multifamiliar Miguel Alemán, en un pasillo donde hay una pollería, una tortillería que vende guisados, dos cocinitas económicas y una tienda que tiene un perro bóxer que es muy simpático. También hay una lechería Liconsa.

A esta parte de los Multifamiliares se le conoce como "el mercadito". Es curioso que la mayoría de los vendedores, la gente que se ve en los pasillos o los que están sentados en las banquitas, son personas de la tercera edad. Es como una ciudad de viejitos. Para explicarlo, haré un poco de contexto:

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Este lugar es importante, debo decir. Está a punto de cumplir 70 años y con estos edificios se inauguró el México Moderno, aquel sueño de llevar a la Ciudad de México al nivel de las grandes capitales del mundo. Bueno, eso dicen las crónicas. En 1947 se había terminado la segunda guerra mundial y nosotros estábamos en el llamado "Milagro Mexicano": la economía estaba bien, crecíamos aceleradamente. Se tomó la decisión de modernizar y en esa época se construyeron mercados, grandes avenidas y centros recreativos.

Pero la ciudad era relativamente pequeña. Así que se le encargó al arquitecto Mario Pani hacer un conjunto habitacional para los trabajadores del gobierno, en los terrenos de la vieja Colonia del Valle, pero con todos los servicios para que no tuvieran que ir y venir todos los días del centro de la Ciudad. Una especie de pequeño satélite.

En vez de hacer muchas casitas pegadas, Pani siguió la teoría del arquitecto franco suizo Le Corbusier. Se alejó del barroquismo, dando preferencia a la funcionalidad. Seguramente pensó:

- Si vamos a meter a un montón de trabajadores aquí, por lo menos que estén cómodos
- ¿Cuántas familias piensa meter en esos edificios, don Pani? -le dijo su achichintle
- ¡CIENTOS, CIENTOS DE FAMILIAS! ¡JA JA JA JA! ¡CIENTOOOOS!

Esta historia no es real, pero es bonita. Al final hizo más de mil departamentos que se inauguraron el 2 de septiembre de 1949.

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Invitado especial: Teo, el perro pipiador

Los Multis, como les decimos de cariño, tienen varias características notables:

- El 75 por ciento del terreno son áreas verdes y canchas deportivas ¿Cuándo han visto que una unidad habitacional moderna tenga tanto lugar para pasear perritos?
- Tiene una alberca semiolímpica ¡Oh la lá!
- Tiene escuela, guardería, biblioteca, lavanderías y salones de belleza
- Los viernes tiene un tianguis que vende chicharrón. Esto no es raro, pero está sabroso.
- Encuentras todos los servicios antiguos: un señor que repara refrigeradores, uno que hace plomería, un cerrajero, dos sastres y uno que vende caldos de pollo.

Pero tal vez lo más raro de todo es que el edificio principal está construidos en zig zag. Eso quiere decir que entras por un extremo y puedes recorrer todos los pasillos para llegar al final. Además tiene unos edificios en las esquinas que no están conectados, pero que tienen el mismo estilo (y unos chaparritos del lado de Parroquia).

Teo demostrando que es imposible perderte aquí.

Más raro que eso, es que los departamentos son de ¡DOS PISOS!. Son como bloques de Lego: entras por la cocina, subes las escaleras y llegas a las recámaras. Además, todos los edificios tienen ductos de ventilación para que no se encierre el mal olor cuando cocinas. Los pasillos son anchos, con jardineras, con escaleras en cada ángulo y con elevadores, que son manejados por unas dulces viejecillas que se la pasan de arriba a abajo y que te preguntan "¿a qué piso va?". Encantadoras.

Como Pani era un hombre culto y pensó en todo, también tiene un mural de Siqueiros, un edificio de administración, un pequeño parque con volantines, pasamanos y juegos de trepar.

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¡La albercaaaaaaa!

He platicado con algunos de los vecinos que sacan a pasear a sus perros. Los más viejos aman ese lugar y han vivido siempre aquí: son herederos de cuando Miguel Alemán repartió los departamentos. Dicen que últimamente se ha vuelto un poco peligroso por la falta de iluminación "y los jóvenes que toman cerveza". Aún así, les gusta: saben que la vecina del "edificio D" cocina quesadillas para vender o que pueden confiar en que otro vecino les puede ayudar a reparar cosas. También mencionan que algunos departamentos los ponen para renta, sobre todo a los doctores del hospital que está enfrente y que las familias originales se están muriendo poco a poco.

Pero muchos de ellos se conocen: llevan toda una vida saludándose cada mañana. Y a mí me da gusto que me permitan ir a pasear con Teo: ya los siento como de la familia.

martes, 6 de agosto de 2019

Revisitando Manzanares 25



Una vez, la revista Chilango me mandó a buscar la casa más antigua de la Ciudad de México. Eso fue en 2014, y escribí una nota para ellos. También puse dos entradas en este blog, en este link y en este link.

Voy a hacer un poco de contexto:

Esta es la casa habitación más antigua de la Ciudad. Para habitar por gente común, pues. Hay una plaquita en la entrada que lo señala: existe desde el siglo XVI, así que está a punto de cumplir sus 500 años :D

En 2014 estaba casi abandonada. La cuidaba un policía y me llamó la atención la puerta, que se veía viejisisisísima, apolillada y que tenía un destapador clavado porque vendían refrescos a un lado. Así la conocí en 2014:


Varias veces regresé a esa casa para ver si el poli me dejaba pasar. No quiso. Aún así logré sacar algunas fotografías de cómo era por dentro, asomándome por las rendijas:


En total abandono. Bueno, pues ya no más.

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Se hicieron bastantes trabajos de remodelación en el predio. Hoy es un pequeño centro cultural. Pasé a visitarlo y debo decir que fue emocionante estar adentro, después de tanto tiempo de pasar por ahí. Está en el barrio de la Merced, en la calle de Manzanares número 25 al lado de la iglesia, junto a bastantes cervecerías, a media calle de una pulquería y en la calle donde venden productos de belleza. Hoy se ve así por dentro:


Quedó bien bonita. ¡Aplausos!

Platiqué con la directora del lugar, que se llama Tania Mena. Es historiadora y estuvo a cargo de los trabajos. Luego, se quedó a coordinar.

- ¿Qué hacen aquí?
- Es básicamente un lugar para los niños de los alrededores. Les damos talleres de manera permanente.
- ¿Y cualquiera puede entrar?
- Sí, estamos abiertos de lunes a jueves

Debo decir que estas fotos son engañosas porque el lugar estaba lleno de chamacos que gritaban y jugaban. Pero como la directora me pidió que no sacara fotos de ellos, los iba haciendo a un lado y a otro ¡ja ja ja! Muchos son chicos de las calles aledañas. Me veían con ojos de "vamos a jugar". Niños chingones, de esos que corren como caballos :D

Los niños se asoman por la puerta, curiosos, y Tania los invita a pasar. Es amabilísima. También hay un policía en la entrada y un asistente. El lugar cuenta con ludoteca, una pequeña cocina y van a abrir un museo de sitio.

Al fondo se ven los chamacones

Le platiqué a Tania que no me esperaba encontrar eso. Es en serio: ver que ese lugar se ha convertido en un centro social, está bien. La pileta, en el centro del patio es original de hace más de 400 años. Los niños la usaban para treparse y aventarse como luchadores. Tenía rayones de crayola.

Me puse a pensar que indudablemente me hubiera gustado verla como una museo, casi intocable. Pero eso no le sirve de nada a los vecinos. Es una zona conflictiva. La directora me contaba que muchos niños llegan por su propio pie, sin que los papás los lleven. Y son niños pequeños, de 8 o 10 años. Uno de ellos estaba bajo en influjo del chemo :( Pero ahí les dan de comer y el ambiente es seguro.



Prometí regresar. También le dije a Tania que haría lo posible por dar a conocer la labor que hacían ahí. Así que si alguna persona lee esto y busca una nota para su portal, no duden en ir. Es curioso que las bancas y algunas piedras que están puestas de manera descuidada, son de tezontle de hace muchos muchos muchos años. Y encima de ellas los niños se comen sus sándwiches. Es conmovedor.

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Epílogo

Ya que me iba, le pregunté a la directora Tania sobre aquella puerta de madera que me causó tanta admiración. Esa puerta viejisisísima. Me dijo que está en el mismo lugar.

- ¿Qué?
- Sip, la conservamos
- ¿Cómo?
- Mira...


Resulta que la encapsularon entre dos puertas modernas de madera. Pero ahí está, exactamente en el mismo lugar :D

Unboxing Toy Convention 2019


Dejo por aquí estas postales de la Unboxing Toy Convention 2019. Este año me invitaron a moderar una charla con la actriz y empresaria Tera Patrick y presenté junto con Luis Sopelana el libro #SoyRetroPorque.

Y quiero decir algo: ya casi cumplo 12 años con este blog. ¿A cuántas convenciones fui en este tiempo? ¿De cuántas dejé registro? ¿Cómo han evolucionado? Ay caray, qué viejo estoy. 












domingo, 28 de julio de 2019

Comida Oaxaqueña, Casa Lupita

Verdadera comida oaxaqueña
Post rapidísimo:

El Mercado 20 de Abril en la Colonia Moctezuma, segunda sección, guarda un secreto fabuloso. Es una cocina oaxaqueña que se llama "Casa Lupita". Según me contaba la encargada, la familia es de Etla, Oaxaca y desde hace 70 años sirven platillos tradicionales oaxaqueños en ese mercado. Ella es la tercera generación de la familia.

- ¿Un mezcalito? ¿Una cerveza? ¿Qué va a querer? -te dice al llegar

Pedí una tlayuda con tasajo. Nada barata: 160 pesos. Lo que no esperaba es que fuera grande, enorme, para dos personas. A menos que lleves muchísima hambre, no te la acabas.

Con la tlayuda te dan algunas entradas: una picadita, una enchilada de mole negro, delicioso que se cocina a fuego lento en una cazuela de barro.




Está buenísimo. Si están hartos de los lugares lujosos de la Condesa con tlayudas que no saben a tlayuda, vayan acá. Hay chapulines, agua de alfalfa, consomé preparado con quesillo y otras delicias.

Para que no se confundan, hay que subir al primer piso (es un mercado extraño, con negocios en ambos pisos). Busquen a la Virgen de Juquila y el local que está justo enfrente es Casa Lupita. Un comensal que estaba ahí, me dijo que es lo mejor del lugar. Y sí, comprobadísimo.

Y para despedirme, les dejo la canción de Las Tlayudas con La China Sonidera ¡ja ja ja!


sábado, 27 de julio de 2019

Los Pinos, Complejo Cultural



Los Pinos, para mí, era ese lugar inexpugnable que servía de residencia a los presidentes. Ni siquiera te animabas a voltear allí: siempre custodiado por el Estado Mayor Presidencial, había leyendas de que había un búnker, una estación del metro secreta y que tenía pasillos escondidos para que escapara el Presidente en caso de guerra. Es más, hace apenas dos años invitaron a unos amigos a comer ahí, cuando estaba Peña Nieto, y tuvieron que ir súper elegantes:

- ¿Cómo son Los Pinos? -les pregunté esa vez
- Es muy bonito
- Yo he estado ahí dos veces -me dijo uno de mis amigos
- Está todo muy lujoso

A partir del primero de diciembre del año pasado, abrieron este lugar y lo convirtieron en Centro Cultural. Es irreal, nunca pensé verlo. Así que aproveché hoy para visitarlo.

La Calzada de los Presidentes, donde están las estatuas de todos los mandatarios. Fox aparece con una niñita y haciendo la señal de la victoria.

Haré un poco de contexto:

Los Pinos, en el siglo XIX, era un rancho denominado "La Hormiga", porque era la propiedad más pequeña de un hombre ricachón que tenía varias haciendas. Lázaro Cárdenas pensó que sería buena idea vivir ahí, y no en el Castillo de Chapultepec, así que construyó una pequeña casita en medio. Como "La Hormiga" sonaba medio feo, la rebautizó como "Los Pinos", porque a su esposa la conoció en un lugar que se llamaba así (no porque hubiera pinos).

Hay que saber que todo el complejo es un graaan terreno con muuuuuchos jardines y varias casas adentro, como un fraccionamiento. La de Lázaro Cárdenas, la de Miguel de la Madrid, la de Miguel Alemán. Hay oficinas, salones, fuentes y estanques.

Hoy puedes recorrer todo: entras por los jardines y te metes a las casas. Hay mucha gente que va a visitar Chapultepec y se pasa a ver cómo vivían antes los presidentes. Eso es lo interesante.


Un niño que estaba enfrente de mí iba asombrado. No entendía muy bien qué estaba viendo. Le dijo a su mamá "¿Y esto ya existía antes?", y la mamá le explicaba que era donde vivían los presidentes. Dos venezolanas se iban tomando fotos y selfies en cada pasillo. Decían "¡Estoy en Los Pinos!". Yo les hice plática:

- Es raro ¿no?
- Es muy raro estar aquí
- ¡Todo es tan lujoso!

El sentimiento común es este: imaginen esas películas donde hay un golpe de Estado y que los ricos que vivían ahí hubieran tenido que salir corriendo. Imaginen que el pueblo común y corriente (como yo) está entrando a este lugar para ver cómo vivían. Imaginen la sorpresa de saber que las habitaciones son más grandes que una casa de interés social. Esa sensación entre asombro, desprecio y curiosidad.

Bueno, pues así va la mayoría de la gente. Una señora me dijo:

- Es increíble cómo vivían
- Ajá
- ¡Y con nuestro dinero!
- Ajá, señora
- ¡Y aparte se llevaron todo lo que había adentro de las casas!

Porque, en efecto, muchas áreas están vacías. No sé si porque hicieron limpieza o porque de plano se lo llevaron.

Las habitaciones que ocupaba Peña Nieto. Afuera hay un letrero que dice "Así las recibimos"

La Casa Miguel Alemán tiene una sala de cine para 35 personas con sillones reposet (que hoy pasa cine nacional, dos veces al día), una lavandería enorme y un búnker, donde supongo, había reuniones altamente secretas. No creo que funcionara como búnker nuclear porque las paredes son como de 10 centímetros de ancho y se abren con una puerta de metal.



La gente va de aquí para allá. Hay muchos policías y soldados que vigilan las instalaciones, pero que son muy amables. Se ve que no están capacitados para eso y tratan de hacerlo lo más amable posible:

- Para allá es el recorrido, señor
- No se tome fotos en las escaleras, es peligroso
- No se recargue mucho allí, hágase para atrás
- Allá están los baños
- Para allá no se puede pasar

Cuarto donde veían los partidos de la selección nacional #TrueStory

Hay cuartos y cuartos, muchos cerrados. Y hay muchas salitas (¿para qué querrían tantas salas y sillones?). Los libreros están casi vacíos, lo único que abundan son enciclopedias de historia de México y arte universal. Las áreas están cerradas con esos listones que ponen en los bancos y no hay mucha información, casi te tienes que imaginar lo que ocurría ahí. Supongo que eso es por la premura de abrir al público. Espero que le hagan algún arreglo tipo museográfico al lugar, porque se ve muy improvisado.

Para entrar, tienes que pasar tu mochila por una banda de seguridad, pero es muy rápido, no haces fila. Te puedes sentar en los jardines donde seguramente la Gaviota se paseaba imaginándose que había una rubia que sonsacaba a su marido. Hay un pequeño estanque de peces japoneses con un letrero que dice "No aviente monedas al agua porque hace daño a los peces". Ja ja ja, ya me imagino que los primeros visitantes lo hicieron.

Lo más bonito son los jardines.

En fin. Creo que ya es visita obligada en la Ciudad de México ir a Los Pinos, por lo menos para pasearse por los bonitos jardines y andar de curioso. Como es centro cultural hay actividades con los niños, funciones de cine y hacen algunas visitas guiadas. No es accesible (no hay rampas para sillas de ruedas en todas las áreas) y tienes que llevar tu agua porque adentro no hay ni una tiendita, aunque hay bebederos. Puedes pasear tranquilamente una hora para visitar todo.

Y para acabar: lo que más me impresionó es esta sala en donde seguramente se reunían todos los gobernadores y jefes de gabinete. Conté 48 asientos, cada uno con un pequeño centro de comando ¿para qué? No sé. A lo mejor votaban para ver quién compraba la barbacoa del domingo ¡ja ja ja!

¡Qué elegancia la de Francia!

martes, 23 de julio de 2019

La Capìlla Sixtina de la Colonia Moctezuma



Tal vez algún día se cuente la leyenda de don Miguel Macías, un hombre jubilado que un día visitó la verdadera Capilla Sixtina en Italia. En ese viaje, imaginó una misión que le ocuparía los siguientes 18 años: hacer una réplica de aquella obra de Miguel Ángel, pero en la colonia Moctezuma, en la Ciudad de México.

"¿Por qué no?" pensó "Tengo tiempo libre".

Lo que no imaginó don Miguel es que a lo largo de esos años le daría una apendicitis, pondría dinero de su bolsa, pediría prestados andamios, se caería y todo para tener una de las iglesias más curiosas de la capital.

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He conocido iglesias peculiares. La que recuerdo ahorita es una que está muy cerca de casa de mis papás, en Iztapalapa. En aquel templo el padre decidió que iba a poner cuadros al óleo de todos los santos conocidos. La última vez que fui, casi llevaba cien. Pero esa es otra historia.

La Parroquia del Perpetuo Socorro está frente a un parque, un kiosko y un mercado. Para llegar a ella hay que bajarse en el metro Moctezuma y pasar por puestos de carnitas, pescados fritos y comida corrida. No son más de tres calles cuando ves el campanario y la fachada, bastante sencilla.


Por dentro, está la obra de Don Miguel y una placa que anuncia que el cardenal primado de México, Carlos Aguiar, dio la bendición a la réplica de la Capilla Sixtina "para honra y gloria de Dios". Hay otra placa con las palabras del pintor: "Nunca, lo que siempre ha estado lejos, lo habíamos tenido ahora tan cerca".



Si alguien se lo pregunta, no pintó directo en el techo como Buonarotti. La técnica del renacentista consistió en pintar directo, al fresco. El mexicano pintó lienzos que después de colocaron con ayuda de los parroquianos. Aún así, el trabajo impresiona.

Vayan a visitarla. Es muy bonita y luego pueden caminar por la colonia Moctezuma (sobre todo en la segunda sección, que tiene unos restaurantes de rechupete). También recomiendo que antes de ir le echen un ojo a lo que ahí está pintado: las historias del Génesis, las Sibilas y los Profetas. Total: va a ser imposible que vayan a la Capilla original y se tumben todo el tiempo que quieran, como pueden hacer en esta pequeña Parroquia que se convirtió ya en un punto imperdible del oriente de la Ciudad.




Acá está la dirección:


domingo, 21 de julio de 2019

Casa Tostado



Hace mucho tiempo, en Casa Tostado se diseñaron los trajes que se utilizaban en producciones teatrales o en la televisión. Supongo que alguien vio la oportunidad de ser el proveedor de vestuario de Televisa o de los estudios cinematográficos y trabajaron cientos de trajes: de cadetes, revolucionarios, de vikingos, trajes folcróricos, del Chavo del Ocho, de Santa Claus.

Por alguna razón que desconozco, pero que pretendo averiguar, este negocio fue en declive.

Hoy este lugar (que se encuentra en la Colonia Álamos, Isabel la Católica casi esquina con Coruña) alberga cientos y cientos de traje esperando ser rentados. No hay glamour en él: tocas el timbre y un señor te pregunta qué quieres. El miércoles le dije:

- Vento a rentar un traje de astronauta
- Pásale, creo que sí hay

Atraviesas un patio en el que se encuentra un cascarón de automóvil antiguo. Luego te pasan a una pequeña recepción.

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Dos señores atienden el negocio. La primera vez que fui pensé que eran malencarados, pero en realidad son muy amables. Tal vez un poco recelosos. Les explicas qué tipo de vestuario estás buscando y te llevan a una gran bodega donde tienen cientos y cientos de trajes.

La ropa se nota descuidada y polvosa. Supongo que mucha de ella se utilizó en alguna producción y luego quedó guardada. ¿Buscas un traje de charro? Hay de todas las medidas. ¿Un traje de pachuco? También, con sombrero y cadena.




Le expliqué al señor que quería un traje de astronauta para una cápsula de televisión y me dijo que sí tenían. Yo que esperaba un traje tipo Neil Armstrong, regresó con un casco y una especie de mameluco que parecía salido de una película de Resortes.

- Tiene foquitos que se prenden, mire
- ¿Es el único que tiene?
- Hay otro, pero está manchado. Me parece que hay otro más, pero no tiene foquitos. También trae guantes y botas.

La renta de traje cuesta 800 pesos, y necesitas dejar la misma cantidad como depósito, que después te devuelven. A pesar del aspecto de la ropa, tiene su encanto: parece que saliste de una película antigua. Si le caes bien al empleado, te da más opciones:

- Mira, te voy a poner estos tanques que van en la espalda y así parece más del espacio
- Okeeeey
- ¿No te llevas un cinturón?

Por si se preguntan cómo era el disfraz, es este:


***

- Un día nos hicieron un reportaje en el Universal, fíjese -me dijo el encargado
- ¿Ah sí?
- Sí, pero ya tiene tiempo. Fue en 2010. Aquí tengo el recorte

Me enseñó un viejo periódico. Quien sacó las fotos ese día hizo un gran trabajo porque parece un almacén de Hollywood. La verdad es que es mucho más viejito que eso.

- ¿Me deja pasar a ver qué más tienen?
- Sí, claro
- Nomás de curioso
- Pásele pásele, con confianza


Recorro los pasillos y voy sacando los trajes. Algunos personajes los reconozco, otros no sé de qué se trate. Me pregunto cuánto tiempo más durará este gran almacén.