sábado, 5 de octubre de 2019

California Dancing Club



La pista del California Dancing Club abre a las 5 de la tarde. Las parejas llegan. Dependiendo del grupo, puede llenarse hasta atiborrarse: el domingo pueden tocar los Acosta o la Sonora Dinamita. En el lugar caben 4000 personas. Y se llena.

El palacio del baile en México está sobre la avenida Tlalpan, en la Portales. A media calle hay un hotel de paso, una calle y media más allá, varias cervecerías viejas, con cumbias o cantantes viejos y desafinados que tratan de ganarse unas monedas. Pero el California, el mero California, es un lugar donde el tiempo se detuvo.

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El guardarropa está custodiado por un viejito que te entrega una ficha por tus cosas. En la barra, venden sándwiches de jamón, chicharrones de harina, refrescos y cervezas en lata: solo Modelo especial. Nada de tragos fuertes. Cerveza caliente, según me dicen. La entrada depende del grupo que esté y no estás obligado a consumir nada, si no quieres. 70 pesos en un día normal, 100 o 120 pesos si hay un grupo famoso.

Las parejas que van son variopintas: turistas que se acercan, algunos jóvenes, mucha gente grande. Algunos muy arreglados, otros menos. Gente que sale de trabajar del mercado de la Portales para echarse un dancin'. El escenario es enorme: caben dos orquestas completas. Si una termina, la otra comienza en seguida.

- Los domingos se pone bueno el baile -me dice el de la entrada
- Órale ¿A qué hora empieza? 
- A las 5. A las 10 ya se fue la gente.
- ¡Qué temprano!
- A veces los horarios varían: acabamos tarde, según el evento. Los lunes es de salsa, debería de venir en lunes.

Mi amigo Jorge lo definió muy bien: es uno de los lugares más "neta" de la ciudad. Aquí se viene a bailar. No hay poses, no importa que el de junto vaya con una camisa vieja, no importa que te muevas poco. La gente va a divertirse un rato y ya. No esperas más del California.

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El California comenzó como un cine: el Gran Cine Bretaña, cuando las avenida todavía era de terracería y pasaba un tranvía enfrente. El lugar es enorme: de las 4000 personas que pueden pasar, 1000 caben sentadas cómodamente en las mesas, que se dividen en varias áreas, algunas más escondidas que otras. Los carteles muestran a un hombre entre árabe y marajá. "Es el Califa", me dice el vigilante. Qué curioso: todos los chilangos conocemos al California como "El Califas" y supongo que de ahí la deformación. No tiene que ver una cosa con otra.

Para las diez de la noche de un sábado el lugar se ve vacío. No hay más de 20 parejas bailando. Lo mejor ya pasó.



La falta de gente le da un aspecto irreal al lugar: parecería decadente, pero no es así. Grandes grupos y bandas se presentan con sus espectáculos de luces. A pesar de la poca afluencia (está a punto de cerrar), los grupos hacen su mejor esfuerzo:

- ¡Ea! ¡Que siga el ambiente! -dice una chica en minifalda que es la vocalista de una banda tropical

Y se arrancan con una y otra canción. Tocan las más conocidas: "La vida es un carnaval", "Delirio", "Mil horas". La orquesta anterior le daba más variedad: pasodobles, danzones, chachachás. Ritmos que hoy nadie baila en las fiestas, pero que aquí son la sensación. Una pareja de la tercera edad baila pegadita. Otra más, dando saltitos. Cada quien tiene su manera de bailar y eso es lo bonito. Te das cuenta que aunque todos escuchamos la misma música, aprendimos de diferente manera: unos en el barrio, otros en las fiestas, otros más tomaron clases. Ahí se nota. Uno no puede evitar moverse.

Hay sillas alrededor para tomar un descanso entre canción y canción sin necesidad de irte a tu mesa. Todo está hecho para el baile: los baños son grandes, espaciosos, en donde te venden cosas para refrescarte o galletas. Grandes letreros te dicen que está penadísimo consumir cualquier droga. Espejos por todos los muros para que te des tu arregladita. Poca venta de alcohol para que sigas bailando. Nadie se fija si tienes dos pies izquierdos, pero las que se mueven bien, causan admiración entre los que estamos.

De verdad es el Palacio del baile en México.

2 comentarios:

  1. A ese he ido 1 o 2 veces a bailar danzón, está gigante ese lugar

    Saludos
    Joako

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  2. Hola, soy Lucas David, quiero que el mundo se una a mí, aprecio y agradezco al Dr. Amiso, el gran lanzador de hechizos que me trajo a mi esposa, cuando pensé que había perdido toda esperanza. El Dr. Amiso usó su poderoso hechizo para sonreír y me trajo a mi esposa con su hechizo; Al principio pensé que estaba soñando cuando mi esposa regresó a mí, rogándome que la perdonara y aceptara su hogar. Desde entonces, ella me ama más que nunca antes, así que hice una promesa al mismo tiempo que le haré saber al mundo sobre el Dr. Amiso porque es un gran hombre. ¿Tiene problemas en su salud o vida matrimonial? incapaz de quedar embarazada sin un aborto espontáneo, o si desea casarse con la persona adecuada a tiempo, su pareja rompió con usted y ¿todavía está enamorado o quiere que él / ella regrese? ¿Tienes problemas con tus finanzas, divorcio, quieres ser reconocido en el mundo? o si necesita ayuda para cualquier tipo de problema, comuníquese hoy con el Dr.Amiso, ya que le garantizo el 100% de los que él ha ayudado, como también lo hizo con el mío. El correo electrónico del Dr.Amiso es; herbalisthome01@gmail.com

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