Maquinitas ¿Así de old?

 


Estos días he estado juntando fotos y videos de las viejas maquinitas, de la época de los 80 y 90. Spoiler: no hay. Hay súuuuper poquitas rondando por ahí, lo cual es una pena. Veo el documental de High Score de Netflix, en donde tienen tomas adentro de los salones de Arcade o de la gente jugando y me da mucha envidia. Veo esta:


Aunque esta foto se ve vieja no es taaaan vieja porque en la pared sale un letrero de tortas de Milanesa a 65 pesos (por ahí se ve que venden ¡tortas de tinga!). Si fuera más vieja tendría los tres ceros, así que calculo que debe ser de 1991. Está feo que en ese año los chavos todavía usaran el pelo como Camilo Sesto, pero la moda sí corresponde a la época porque yo usaba esas horribles camisas de cuadros (en realidad, las sigo usando)

Lo que me gustaría señalar es que jugábamos en condiciones infrahumanas. Esta fotografía lo demuestra:


Las maquinitas tenían muebles muy delgados para que cupieran más en un local. Y estaban pegadas unas con otras, unas salidas, otras metidas, unas derechas, otras chuequitas. Para jugar tenías que hacerte flaquito y no chocar con tus codos con el chavo que estaba jugando junto a ti, lo cual siempre pasaba y recibías un empujón con el clásico "Hazte pa' allá, chavo".

Vean esta otra:


Este se supone que era un simulador de helicóptero. ¿Parece un simulador de helicóptero? No, parece un trineo con un tubo galvanizado en medio. Bueno, pues uno se sentía el héroe de Hollywood tratando de maniobrar tremendo armatoste, aunque muchas veces tu juego duraba menos de dos minutos porque, evidentemente, era complicadísimo.

Yo iba a la escuela, dejaba la mochila en casa y luego me salía a jugar maquinitas. A veces me salía dos, tres o cuatro horas hasta que ya se ponía el sol. No sé cómo mi mamá me dejaba estar tanto tiempo afuera, la verdad. Pero había chavos que llegaban a jugar con la mochila, el suéter, la bolsa del mandado y las tortillas. Me encontré esta otra foto:


Está padrísima. Es un niño jugando Snow Bros en una máquina cuyo tablero dice Street Fighter y con sus globos (que seguramente iba a vender) a un lado. Bueno, ahora me parece padrísima, pero en ese tiempo le hubiera dicho "no manches, carnal, hazte para allá, no dejas jugar". Porque uno era bravo y maldito: si la mochila de tu contrincante te estorbaba, le dabas una patada o se la pisabas. El suéter lo echabas para arriba del mueble, donde se llenaba de polvo. Éramos malditos, les digooo.

Por último, esta foto:


Me imagino la escena:

- Buenas buenas, deme seis fichas

- Nooo, cómo cree, usted no paga aquí mi comandante

- Je je je, ah qué barbaridad. Bueno, gracias, a ver ¿tiene mi banquito por ahí?

- Ahí está, atrás de las cocas ¿la mismo de siempre?

- La mismo, ya casi la acabo con el Ryu 

- Acomódese, acá le guardamos su petaquita. Nomás le pedimos de favor que se quite la pistola, no le vaya a dar tentación a los chamacos.

- Claro que sí, para eso estamos los policías, para servir.


Me pregunto qué habrá sido de él.





Comentarios

  1. las maquinitas algo que las nuevas genraciones nunca entenderan, que tiempos aquellos.

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  2. Hermano, no olvides cuando jugábamos maquitinas con monedas de Sor Juana de Un Mil Pesos, y tenías que esperar tu turno... formando las monedas frente al monitor ¡Aguas si te distraías!

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